Entre marzo y julio de 2011 realicé un viaje, dibujando por países de la costa norte el norte mediterránea. Desde entonces, cada vez que traigo noticias de Nuestro Mar, me acerco de nuevo aquí, a contaros lo que he visto y dibujado Desde la Bañera



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domingo, 26 de agosto de 2012

Aplicaciones y noticias

Dibujo colgado en la exposición Mazacote de Barro 2012
Entrevista en el diario El Correo

Con el alcalde de Alberite, Juan Pablo Sicilia y Emilio del Río, consejero de Presidencia de La Rioja,
dos altos cargos que le hacen a uno aún más bajito (ver tamaños :)

Me gusta mucho eso de dibujar en directo. Vivir el momento en que te preguntas cómo dibujar cierto escenario que tienes delante cuando viajas, paseas o contemplas. Ver como el dibujo va interpretando lo que ves y lo que sientes, de una manera siempre nueva, siempre imprevista. Por eso, para mí, el dibujo en cuadernos no es un mero paso previo para una obra "Mayor". Es la obra en sí.
Pero últimamente estoy probando a trasladar esos dibujos de cuaderno a formatos grandes, no como algo mejor, sino distinto y del mismo origen. No soy capaz de hacer una foto de algo que me gusta, para pintarlo después. El tema se me muere en la foto. Pero sí estoy ensayando a hacer remakes en distintos formatos. 
Lo mismo que el año pasado, este he aprovechado la convocatoria riojana del Mazacote de Barro, (por cierto este año me dieron el Mazacote de Oro, como os muestro en las reseñas de prensa y vídeo), para versionear uno de los dibujos que hice en el Monte Athos, en el monasterio de Simonos Petras. Anteriormente fue con un paraje descrito por Homero en La Odisea, las Fariglioni. Me siento un novato en estos procesos de transformación, pero tengo fe en que lleguen a dar resultados cada vez más interesantes.

Aplicación y original del dibujo sobre las Faraglioni, en Sicilia

domingo, 26 de junio de 2011

Monte Athos: Gregorious y Dochiarious

























El pintor de frescos, Padeleimon, peregrino en Gregoriou.

Una pletina de hierro hace las veces de campana en el monasterio de Gregoriou


Vistas del Monasterio de Gregoriou. La ùltima, el cementerio con tumbas de tierra y làpidas de chapa.

Monjes esperando el barco en Gregoriou.

Uno de los monjes de arriba.























Primer dibujo en el monasterio de Dochiariou que me sirviò de pase pernocta.

Vista de Dochiariou desde el
Banco de los Pintores.


Columna con rebaje para
fresco-miniatura en Diouchiariou.


Retrato del hermano Serafim, pintor de retablos bizantinos.













Joven fraile ruso, ayudante del hermano Serafim.

Campana y motivo decorativo en Dochiariou.

Vista de Dochiariou desde la guesthouse.

Tinaja y torre en Dochiariou.


De Simonos Petras a Diounisiou se llega bajando a travès de un paisaje natural fabuloso. Vegetaciòn, barrancos profundos, una preciosa cascada y rocas blandas junto al mar, que despiertan la fantasia y me invitaron a empaparme, otra vez, de aguas cristalinas (eso era La Baniera!) Y luego, aquella fuente sombria y mohosa con que termino el capitulo anterior. Otro excelente punto de drefresco frente a la finca de un anacoreta, con quien hablè dos palabras antes de seguir camino.

Gregorious, visto desde lejos, podria ser una de esas  villas romànticas junto al mar, que gustan a todo el mundo. Lleguè pròximo a la cena y aùn sin reserva, como en Simonos Petras, me acojieron. Porque, lo habia oido, los frailes nunca te dejan al raso.
Alguien se interesò por mi waterbrush y, claro, era del oficio. El pintor de iconos Padeleimon, peregrino como yo, me contò interesantes cosas sobre la tècnica del fresco (sabiais que obtienen el azul a base de blanco y negro?). Por la maniana, pese a mis pronòsticos, me dieron la noticia de que no me podia quedar màs. Tuve que aviarme precipitadamente y dejè sin colorear el dibujo del cementerio, que me habia impresionnado por su aspecto genuino y austero.

Llama la atenciòn la cantidad de monjes jòvenes, refinados y de mirada transparente que hay en estos monasterios. Los peregrinos que esperaban conmigo al barco, lo pasaron bien con mis dibujos del padre tal o cual y los monjes tambièn. Pero uno de estos protestò porque le habia hecho demasiado mayor. Me corregi con un retrato de cerca y en condiciones.

Lleguè esa buena maniana a mi tercer y ùltimo monasterio (solo hay permiso para tres dias), en la confianza de que no me negarian un hueco. Pero me dijeron que imposible, que estaban de obras. Pedi  entonces quedarme solo a dibujar, porque el monasterio me gustaba mucho, y me puse manos a la obra, con tan buena suerte, que el propio abad se interesò por mi tarea y me llevò al banco de los pintores, desde el que se ve una bonita perspectiva de Dochiariou. Acabò dando instrucciones para que me dejaran dormir alli. Y no solo eso. Por la noche me llevo al taller del hermano Serafim, magnifico pintor del bizantino, con quien tuve una charla de esas que ya no se olvidan, porque te encuentras bien a gusto y las horas pasan sin enterarte, inconsciente de que al dia siguiente madrugas a las cuatro. Quedamos en que yo debia volver en otra ocasiòn y con màs tiempo, para que intercambiàramos conocimientos y experiencias. Me fui de Monte Athos encogido por la emociòn y lleno de ilusiones. Precisamente en este, que crei el màs incierto de los tres monasterios, se produjo la mayor comprensiòn mutua y senti que andàbamos por rutas no tan dierentes.


jueves, 16 de junio de 2011

Salonica y Simonos Petras


Dos imàgenes de café en Salònica.

Salonica. Arco de Galerius.



Juan y Yiouli, mis anfitriones en Salonica.

Estefanos, un peluquero de buen gusto que trabaja en Studiohair.


Atardecer en Ouranoupolis, unico punto de partida para Monte Athos.

En Ouranoupoli tambièn hay Tio de la Vara.

Griegos cenando en Ouranoupoli.

Frailes en el ferry a Monte Athos.





En Monte Athos abundan las fuentes para refrigerio de los peregrinos.

Apunte de mirador en Simonos Petras.

Fraile toma una pasta en Simonopetra.



Imàgenes del monasterio de Simonopetra y una de la fuente camino a Diounisiou.

A Salònica iba de paso, pensando en salir enseguida para Ouranoupoli. Pero tuve que hacer un hueco en mi mochila y en mis previsiones para que cupiera lo que me regalaba la vida a cambio de las cuatro cosas perdidas y que crei imprescindibles. Porque Salònica es una ciudad muy normal y eso te hace sentirte normal de nuevo, si ademàs tienes a quien te ponga al dia y te ensenie la impresionante marcha nocturna de la ciudad.

Que nadie se pierda las cenas en las tabernasde los barrios con vinarro y unos guisos de muerte. Alli retraté a Juan.

Conoci a Stafanos en Studiohair. El y sus companieros me ayudaron mucho con la desafortunada mochilita.

Ouranopolis es la unica puerta de acceso a Monte Athos. De alli parten los barcos que te llevan a esa especie de estado monacal ortodoxo. Eliges el destino entre màs de 20 monasterios. Yo empecé por Simonos Petras que era el màas espectacular. Se bajaron conmigo un fraile y dos contratistas que subieron cuesta arriba mientras me quedaba rezagado admirando, dibujando, lavando mi ropa en una fuente y creo que mis pecados, en ese rincòn limpisimo del Mediterraneo donde el nudismo tiene que ser, a la fuerza, una oraciòn.

Me recibieron en el monasterio con aguardiente, agua y unos dulces de morirse. Calmè su sorpresa por mi extrania hora de llegada, explicando que me quedé dibujando abajo.

Aun me pregunto que hay en un monasterio tan grande. No hay muchos monjes y la vida en estos sitios es rezar desde las 4a.m. Las iglesias intimas, oscuras y cargadas de oro, te hacen sentir de forma especial. Me acordé de Tanizaki en El Elogio de la Sombra donde dice que el oro da lo mejor de si en la oscuridad.

Solo pude estar una noche. Es dificil quedarse màs. Alli no van turistas. Van peregrinos. Y muy religiosos. Medité mientras rezaban, disfruté de la comida vegetariana y austera, pero sabrosa y ecologica al maximo. Dibujé lo que quise y me fui andando al siguiente. Os lo cuento en el pròximo capitulo.