Entre marzo y julio de 2011 realicé un viaje, dibujando por países de la costa norte el norte mediterránea. Desde entonces, cada vez que traigo noticias de Nuestro Mar, me acerco de nuevo aquí, a contaros lo que he visto y dibujado Desde la Bañera



lunes, 25 de noviembre de 2013

Naxos

Salida de Donousa, con luz aún tenue. Escala técnica entre Amorgos y Naxos.

Detalle con el puerto de Donousa, única población apreciable desde el ferry en una isla que parece desértica.

Pepe Segura reflexiona. Castro y muelle de Hora (Naxos), al fondo.

Ermita bizantina primitiva de Agios Georgios Diasoritis, entre las huertas de Halki (Naxos).

Joven de Naxos y Kouros de Apollonas.


Detalle del joven apolíneo, de impresionante perfil helénico.



Vista del castro de Hora (Naxos) mientras esperamos durante 1h. al "ferry rápido".
























































Naxos. Cícladas

1 de octubre. Entre Amorgos y Naxos, hicimos escala en el puerto y único poblado de Donousa que, situado en una esquina, producía una curiosa composición con el resto desértico de la isla. 

Naxos tiene un precioso castro, articulado por una complicada red de callejuelas de subida de las que no pude llevarme ni un apunte, por deferencia a mis compañeros de viaje. Pero aproveché para retratar al primo Pepe el mismo día de la llegada, con el barrio al fondo, como recordatorio. Por la noche, también en el castro, un delicioso concierto de Mikis Theodorakis.

Al día siguiente salimos de Hora (¿Por qué se llaman así todas las capitales de estas islas?) con un coche de alquiler, aprovechando que los encuentras por 25€/día y no hay que repostar con más de 12 o 15€ para recorrer lo importante de la isla. Nosotros olvidamos las playas y nos concentramos en la montaña. Halki no era tan pintoresco como decía la guía, aunque sí tiene un recorrido entre huertas, realmente apetitoso, bello e instructivo. Pero en lo urbano me gustó más Apiranthos, con ese carácter recio de pueblo montañés.

En Apollonas, además de playa-puerto, hay un Kouros  inacabado, allí, en la misma cantera, y no quise dejarlo escapar de mi cuaderno. Y en la página anterior, ya de vuelta en Hora, aproveché la página en blanco junto al kouros, para acompañarlo de un joven heleno que desayunaba con su novia frente a nosotros, el tercer y último día en la isla.

Algo después esperábamos al ferry rápido para Mykonos. Hace la travesía en la mitad de tiempo, una hora. Pero tardó otra en zarpar! ¿Qué os parece?

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