Entre marzo y julio de 2011 realicé un viaje, dibujando por países de la costa norte el norte mediterránea. Desde entonces, cada vez que traigo noticias de Nuestro Mar, me acerco de nuevo aquí, a contaros lo que he visto y dibujado Desde la Bañera



lunes, 16 de mayo de 2011

Rodas y Santorini



Barquitos en el vuelo Roma Rodas.


Puerto de Rodas

Calle solitaria en Rodas.
Kostas.

Tatyana. Más seria de lo que es. Que te miren, intimida un poco.

Calle turística en Rodas.

5 minutes sketch en Lindos (Rodas).

Santorini. Jee Ae y Seung-Yeon.

Santorini. Red Beach.1.

Red Beach.2 (Inacabada por el viento).

Santorini. Esperando la puesta de sol en Oia.

Cenando con los amigos coreanos en el restaurante Santorini. Oia.

Oia. Camarero del restaurante Santorini, con perfil helénico.
Santorini. N. Cameni (cráter nuevo) desde Fira.

Santorini. Cráter de N. cameni desde Imerovigli.

Santorini. Iglesia en Imerovigli, deslumbrando a pleno sol.

Hombre faenando en Imerovigli, con el mar al fondo.

Santorini. Exo-Gonia

Santorini. Iglesia cerca de Exo-Gonia (las hay por todas partes, a cientos).

 Iglesia cerca de Exo-Gonia, detalle.

Exo-Gonia. Madre (pensativa) e hija conversando.

Santorini. Iglesia en Pyrgos.

Pyrgos desde la cima.

Paisanos tomando ouzo en Pyrgos.

Restaurante en Red Beach.


Red Beach. Iglesia como de tiza, sobre fondo de rocas volcánicas.

 Ladera del cráter-Santorini desde Fira.

Santorini. Abuela del hotel Leta, en Fira.

Santorini. Puerto Athinios, esperando al ferry para Atenas.

Los barquitos desde el aire, son siempre acogedores, como una casa en el monte con la chimenea humeante.
La parte antigua de Rodas es una preciosa reliquia medieval amurallada, embutida por completo en el turismo. Estos sitios tienen esos contrastes. Duermes en el albergue por diez euros y desayunas en el puerto por otros diez.
Mientras esperaba a Kostas y Tatyana para tomar algo y charlar, busqué algún rincón solitario. No me apetecía dibujar el turisteo. Y después de la cita pensé que se puede dibujar una calle turística sin turistas y sin faltar a la verdad.
Kostas es un chef inquieto, de esos que se interesan a fondo por las cosas, que tienen una continua necesidad de perfeccionar. Y con mucho mundo, profesional y humano. Tatyana me pareció menos consciente de su talento, pero es joven. Ambos son amantes de la pintura, pintores amateurs, como se definen. Me aconsejaron Lindos y fui.
Lindos, fácil de recordar, más que lindo. Lo era, pero las cuatro horas disponibles antes de regresar para coger el ferry se me fueron buscando las gafas que perdí en el primer cuarto de hora entre las rocas. Suerte. Me llevé un apunte de cinco minutos que hice mientras recuperaba el aliento.
En el puerto de Santorini puedes negociar el alojamiento, aunque sean las dos de la mañana. Y además te suben ellos (uff, a esas horas, me veía durmiendo al raso). Me uní en la empresa a unos animados coreanos con los que compartí habitación y programa durante dos días más, hasta que se fueron. Los compañeros que haces por el camino son el mejor equipaje. Yo ya no salí hasta embarcarme para Atenas.

Santorini es la postal alive más bella que te puedas imaginar. Pero la escena más conocida, la que da al cráter, de puro bonita llega a resultar empalagosa. Por suerte, aún quedan pueblos como Exo Gonia, rudos pero con gente de buen gusto, como el joven cocinero del restaurante Metaxi Mas. Y otros como Pyrgos, con ese encanto viejo-antiguo que siempre esperas en Grecia. Y abuelas como la del Hotel Leta de Fira, que recomiendo.