Entre marzo y julio de 2011 realicé un viaje, dibujando por países de la costa norte el norte mediterránea. Desde entonces, cada vez que traigo noticias de Nuestro Mar, me acerco de nuevo aquí, a contaros lo que he visto y dibujado Desde la Bañera



jueves, 14 de julio de 2011

Con Ram en Bologna y Siena

Bolonia. Le due Torri y el palacio del Ayuntamiento.
Objetos y gente del mercadillo junto a Le Sette Chiese.



 Bar de Marchi y todo el Plan Bolonia en las noches de la Piazza San Francesco.



Bolonia. Iglesia normanda de San Vitale, en Le Sette Chiese.


Siena. Ram contempla el edificio episcopal, sentado en las escaleras del Duomo.

Siena desde jardines de Beato San Agostino.

Siena desde el interior de la Pinacoteca Nacional.

Ramsés i su iPad.



Siempre hay gente el la Piazza del Campo de Siena. Abajo, los estudiantes madrileños, Melany, Cristina y David.

Desde una calle cualquiera, es fácil encontrarse con escenarios inesperados como la plaza del Duomo.

Tumbados en la Piazza del Campo, por la noche.

Torre del Ayuntamiento, desde el jardín de la casa que nos asignó Siena Hospitality.

Ramsés pensando, en el jardín.

Fabriano y su chica (me dispiace, non ricordo il suo nome),  empleados de Siena Hospitality. Guapos y buena gente.

Obras de la Pinacoteca Nacional.

Siena desde la Basílica de Santa María dei Servi.

Santa Maria dei Servi desde Piazza del Mercato.

Siena. Piazza del Mercato.





















































































































































































































































Mi plan era estar unos días en Florencia y esperar a Charo para irnos a Croacia. Pero sus obligaciones laborales iban alargando su llegada. Así que Ramsés y yo decidimos conoceer Bolonia y Siena.
Bolonia es curiosa. Su mayor encanto es la red de soportales que la tejen. Como los canales de Venecia. Vas pasando de uno a otro sin tocar cielo raso y todos son diferentes. El aspecto cambia en cada edificio pero también con los barrios. Esto era lo que más me iba calando de Bolonia, pero no fui consciente hasta el final. Me queda pendiente un tour dibujado de soportales.
Por lo demás es de una solidez que sorprende. Allí están las Due Torri, compitiendo, no solo entre sí, sino también con las cúpulas de iglesias que parecen apelotonarse. Y el Palazzo Enzo, serio y pesado, bordeando la Piazza maggiore. Y un curioso mercadillo con lo más insospechado, frente a la multiiglesia Le Sette Chiese que almacena uiglesias capa sobre capa, a cual más íntima y misteriosa. Un mundo y una joya.
Nos alojamos cerca de la Piazza San Francesco donde se reúne gran parte de los estudiantes, diseminados por la plaza y en los bares circundantes. Un botellón tranquilo y amistoso donde alguien toca canta o hace algo inesperado y curioso y quien quiere le sigue sin pudor, de la manera más normal. Así vi yo el Plan Bolonia.

Siena es increíble. En toda Italia te encuentras una solución arquitectónica para cada caso. Creo que los italianos son así. Llevan el arte dentro y, además, están acostumbrados a mezclar épocas, estilos, rangos, siempre en poco espacio. Me decía Estefano, de Roma que le gusta de España, sus vacíos. Y a mí, de Italia esa elegante carencia de espacio. Y es que son unos genios de la escenografía urbanística. Pero fue aquí donde fui más consciente de esto. Vuelves la cabeza y nueva sorpresa que te refresca de la anterior. Así es Siena.
Tuvimos mucha suerte con el alojamiento. Siena Wellcome nos cedió un precioso y céntrico bajo con jardín, por el precio de una doble. Y son muy amables. Pero no vayais a Villa Wellcome si no teneis problemas de aparcamiento, porque es una villa bonita, pero circundada de tráfico.